viernes, 1 de agosto de 2014

Musée Khelcolm

Casi solos, quizás porque el precio no se corresponde con el nivel de vida de gran parte de los senegaleses, visitamos el Museo de Khelcom, en la zona de Saly.

El museo recoge piezas de arte africano anciano y moderno, recopiladas por el coleccionista Mourtala Mbacke Diop, y fue inaugurado en el año 2010.

Máscaras, esculturas, símbolos fálicos  y de la maternidad, sorprenden a toda la familia, que vamos disfrutando de una pieza a otra, a veces tras el ojo de un móvil o de una cámara de fotos.

El parque de las esculturas monumentales
nos entusiasma.




(He encontrado más información en http://atchalene.com/musee-khelcom-saly/)

sábado, 12 de julio de 2014

Centre Olympafrica Juan Antonio Samaranch

Paseo hasta la zona deportiva, muy cerca de la casa en la que resido, que parece estar en un lugar extraño entre España y Africa.



Como siguiendo la misma dinámica, me encuentro que el Centro Deportivo lleva el nombre de Juan Antonio Samaranch.







Una placa recuerda que fue bautizado
por Samaranch y Federico Mayor,
director general de la Unesco. 
Me emociono, visitando las instalaciones, 
ahora vacías pero que se llenarán al atardecer.



viernes, 11 de julio de 2014

Reserva Natural de Somone



El manglar está formado por árboles muy tolerantes a la sal que ocupan la zona intermareal cercana a las desembocaduras de cursos de agua dulce de las costas de latitudes tropicales y subtropicales de la Tierra.

Adentrarse en el manglar es buscar
nuevos caminos sin conocer el final
Temer al anochecer, a la oscuridad....

El gimnasio de Somone

Hubieran cogido mil aviones más
 y atravesado carreteras y carreteras,
solo por ir al gimnasio.
Un sueño para ellos.
 La primera tarde con su padre.
 pero enseguida se aprendieron el camino.
Gimnasio por horas.
 Pesas. Bicicletas. Máquinas.



jueves, 10 de julio de 2014

Dakar

Viajamos a Dakar. Autopista.
En la primera rotonda de la ciudad nos para un policía. Hay que pagar la mordida y esperar tiempo,  mucho tiempo, entre el calor y los nervios de que ocurrirá.
Por fin vuelve el conductor, enfadado. Arranca. Crac, crac, crac.
Ruido extraño. Frena. Y del suelo se levanta un señor. Hemos atropellado a un motorista. Ni grito ni ruidos. Está sano. Y no tiene seguro, no le interesa hacer ruido. Contagiados del calor casi ni nos inmutamos. Alivio de que esté vivo. Conseguimos se ponga en marcha la moto.
Rumbo a una tranquila Embajada en fechas de  Ramadán. Papeles y más papeles.
Encontramos un estupendo Fast Food Alibaba, con aire acondicionado, antes de entrar en la locura del mercado, los gritos. Somos blancos. Hay que ir a por nosotros. Broncas. Precios más caros. Gritos. A Dabo, que se aparte, que tienen que sacarnos el dinero.
Y más bronca, y más gritos. Robo de móvil, entre atropellos y desvaríos no hemos guardado la seguridad. Calor abrasador.
Y la Guardia Civil (andaluza) que viene a rescatarnos. Extraño en Dakar recordar con alguien que no conozco que compartimos entierro en Tarragona
Cansados, Muy cansados. En Dakar.

miércoles, 9 de julio de 2014

Fútbol en Africa

El fútbol nos irá acompañando en los viajes.
De Somone a Dakar,
atravesando Senegal,
en Mauritania.
En los pueblos, al atardecer


 Encuentro, deporte.
Con botas o con sandalias.
Descalzos.
Con medias o incluso con petos.
Siempre el fútbol

La Escuela Taller de El Hadji


El-Hadji era un nombre de un destinatario de una remesa mensual, porque durante los años que estudiaron los sobrinos en Somone, él fue el administrador para que el dinero fuera bien invertido en alojamiento, comida y formación.


Ahora, en persona, muestra una expresión bondadosa que nos recuerda a la del médico de Testayé.

Su Escuela Taller ha crecido mucho. Ha sabido adaptar la artesanía senegalesa y el buen trabajo a la demanda de los numerosos europeos que veranean en Somone, en casas y hoteles.










Nos cuenta que tiene 39 años, estudió hasta los 15 y después estuvo diez años aprendiendo el oficio (el tiempo que él considera necesario para estar bien cualificado),y luego, poco a poco, fue trabajando.
Es de esas personas que sientes que se merecen lo bueno que la vida le ha dado